Los terremotos en Venezuela —que dejaron más de 4.500 muertos, 16.740 heridos y tal vez más de 50.000 desaparecidos— no podrían haber llegado en peor momento. La vida ya era un verdadero infierno para los trabajadores, devastados por años de catástrofe económico resultado de las sanciones de EE. UU. y la derrota de la Revolución Bolivariana. Ahora, miles de personas enfrentan una pesadilla mientras caminan a través de calles llenas de escombros, el olor de los cadáveres llenando el aire bajo el calor del verano. Los terremotos revelan debilidades y contradicciones preexistentes. Infraestructuras que parecían sólidas desaparecen en cuestión de segundos. Pero nada de esto fue imprevisto. Venezuela es una zona sísmicamente activa. El 80 por ciento de la población del país vive sobre el límite entre las placas tectónicas del Caribe y de Sudamérica. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que se sintieron el 24 de junio son los más fuertes y devastadores desde el terremoto de San Narciso de 1900, aunque también se han producido otros de gran magnitud en 1997, 1967 e incluso durante la guerra de independencia revolucionaria de 1812. Prácticamente nada de la infraestructura de Venezuela está construida para resistir las ondas sísmicas. Los edificios de …
Menos de un mes después de la firma del Memorando de Entendimiento (MOU) que aparentemente puso fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán, las hostilidades se han reanudado. Esta vez, el imperialismo estadounidense está…
La primera ronda de elecciones en Colombia ha terminado con resultados altamente imprevistos en las encuestas. Iván Cepeda, el candidato de la coalición reformista Pacto Histórico ha sacado una votación del 41% y ha sido rebasado por Abelardo…
