Internacional

El sábado 13 de enero, decenas de miles se manifestaron contra el nuevo gobierno austriaco del conservador ÖVP y el nacionalista de derecha FPÖ en lo que se llamó una "bienvenida de año nuevo para el nuevo gobierno".

Ya no cabe la menor duda: Macron preside un gobierno de derecha al servicio de los más ricos. También es verdad que el último gobierno de “izquierda”, el de François Hollande, se hallaba al servicio de los mismos. El actual jefe del Estado aprovecha la oportunidad para presentarse como “de derecha e izquierda a la vez”. ¿Pero a quién va a engañar a estas alturas? Los políticos burgueses pueden jugar con las etiquetas, sus mercancías son bien conocidas: recortes presupuestarios, contrarreformas, regalos fiscales a los millonarios, destrucción de la industria... La gran mayoría de la población rechaza estas medidas. Como consecuencia, la popularidad del gobierno cae con rapidez.

Mientras escribimos estas líneas, el imperio Zuma-Gupta se está desmoronando. En uno de los días más dramáticos de los últimos tiempos en la política sudafricana, Jacob Zuma -y sus amigos, los hermanos Gupta- están siendo purgados por un ala rival de la clase dominante. La purga es el signo más enfático de que las dos facciones rivales ya no pueden cohabitar.

Nota: este artículo fue publicado poco antes de que Mugabe anunciara su renuncia, con efecto inmediato, aproximadamente a las 4 p.m. (UTC).

El lunes 20 de noviembre por la mañana, Zimbabwe estaba al filo de la navaja después de que, la noche anterior, Robert Mugabe no anunciara su renuncia como presidente. Su renuncia era ampliamente esperada después de que perdiera el control total de su partido durante el fin de semana.

La clase obrera conscientemente organizada, en forma de un partido socialista de masas, podría detener un movimiento fascista en expansión.

El 12 de agosto, las imágenes en directo de violentas batallas callejeras entre manifestantes "nacionalistas blancos" y neonazis y un mar de contramanifestantes en Charlottesville, Virginia, inundaron las noticias y las redes sociales de todo el mundo. La marcha "Unir la Derecha" fue organizada por una variedad de organizaciones de supremacistas blancos, neonazis, el Ku Klux Klan y otras más de extrema derecha, en respuesta a la tan esperada decisión de la ciudad de quitar una estatua del general Robert E. Lee -el jefe militar de los esclavistas del sur en la guerra de secesión norteamericana- uno de los más de 1.000 monumentos confederados que aún permanecen en 31 Estados de los Estados Unidos.

Los socialistas estamos nadando a favor de la corriente de los acontecimientos, como lo demuestra el crecimiento explosivo de los Socialistas Demócratas de América (DSA) y de los movimientos de masas. Pero, ¿hacia dónde nos dirigimos?

En el reciente decimonoveno Congreso del Partido Comunista Chino, celebrado del 18 al 24 de octubre en Beijing, Xi Jinping aprovechó la oportunidad para hacerle saber al mundo que China es una "fuerza poderosa" que pronto recuperará su posición legítima, como el "Reino Medio", es decir, el centro de la humanidad. Sin embargo, detrás de todas las fanfarronadas, uno podría detectar inquietud ante la perspectiva de una creciente inestabilidad interna que fluye de la inminente crisis del capitalismo.

Este año se ha producido una tensión excepcional entre Estados Unidos y Corea del Norte. Una reciente prueba de misiles de Corea del Norte (29 de agosto) hizo volar un cohete por el espacio aéreo japonés por primera vez, antes de explotar en un lugar desconocido. Esto viene seguido de meses de hostilidades a medida que la administración de los EEUU ha hecho repetidas amenazas contra el país.

Las últimos semanas han visto el comienzo de un nuevo movimiento de la juventud tunecina, casi siete años después del derrocamiento del odiado régimen de Ben Alí, en 2011. Esta vez, el detonante de las protestas en todo el país se produjo con el anuncio de los presupuestos elaborados con las propuestas del FMI. Decenas de activistas han sido arrestados y un manifestante ha sido asesinado. El movimiento "Fech Nastannou?" (“¿A qué estamos esperando?”) es una clara demostración de que haber derrocado al dictador no resolvió automáticamente los problemas de pobreza, desempleo y falta de futuro, que desencadenaron el levantamiento de 2011.

En las últimas dos semanas, olas de protestas heroicas se han extendido rápidamente por los  pueblos y ciudades de todo Irán. Esta fue una erupción espontánea de rabia por parte de la juventud de clase media-baja y de la clase obrera contra la pobreza, el aumento de los precios y la indigencia, así como contra la riqueza y la corrupción de la élite iraní, en particular del clero. Se estima que 21 personas han muerto en las protestas hasta ahora y más de 1.700 han sido detenidas. Inmediatamente, los líderes occidentales desde Washington a Londres levantaron un coro defendiendo los derechos humanos del pueblo iraní.

Queda claro que en las últimas semanas el imperialismo estadounidense y sus países lacayos han aumentado la agresión contra Venezuela. El objetivo es público y declarado: propiciar un golpe de estado que derroque el gobierno del presidente Maduro y permita a la oligarquía capitalista volver a tomar control. Es necesario responde con medidas revolucionarias que golpeen el poder económico de la oligarquía, los agentes del imperialismo el país.

El año apenas ha comenzado y ya hemos visto grandes manifestaciones populares en todo Irán. Las manifestaciones, que habían comenzado con demandas económicas, se convirtieron en una revuelta contra el régimen islámico reaccionario. En Túnez, los jóvenes han salido a las calles exigiendo empleo y el fin de las políticas de austeridad impuestas por el FMI. Estos dos casos nos recuerdan, una vez más, la inestabilidad política que se está extendiendo por todo el mundo y las explosiones revolucionarias que pueden detonarse por pequeñas chispas.

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